DESASTRE ECOLOGICO EN HUNGRIA

EL DESASTRE DE LA MAREA ROJA EN HUNGRIA., es algo que nos debe asustar a todos los humanos, estamos viviendo al filo del desastre ecológico en todo el mundo, por favor no olvidar el desastre del Golfo de México. Que estamos esperando?, que va a suceder si los gobiernos y sus ciudadanos no ponemos atención, que mas no puede suceder?


Les dejo un articulo del Diario EL MUNDO de ESPAÑA que hace una presentación corta, pero interesante sobre este problema para que lo conozcamos.




La rotura de una balsa con residuos de aluminio al oeste de Hungría el pasado lunes ha causado un vertido tóxico de un millón de metros cúbicos (equivalente a la capacidad de un gran estadio de fútbol) en una zona de 40 kilómetros cuadrados. Han muerto cinco personas y hay más de 150 heridos.
¿Cómo se produjo el vertido?
Aunque en un principio la rotura de la balsa con residuos de aluminio se achacó a las fuertes lluvias de las últimas semanas, las autoridades creen que detrás del accidente hubo un error humano y están investigando lo ocurrido. La empresa minera propietaria, MAL Zrt, niega cualquier responsabilidad.
¿De qué está compuesto el barro rojo?
El lodo rojo no es tóxico por el aluminio, un metal que se utiliza incluso en el tratamiento de algunas alteraciones dermatológicas, como el exceso de sudoración. El componente más dañino es el hidróxido sódico (más conocido como sosa cáustica), que se utiliza como base química para obtener el aluminio.
Aunque aún no se sabe con exactitud la composición del lodo de Hungría, los ingredientes habituales en este tipo de barro son los del mineral bauxita: óxidos de hierro, aluminio, silicio, sodio, calcio y titanio, así como trazas de otros elementos (cromo, níquel, plomo y manganeso, entre otros), además de la sosa utilizada.
¿Qué riesgos tiene para la salud?
La sosa cáustica (NaOH) produce quemaduras e irritación ocular y en las mucosas, cuya gravedad dependerá de la concentración, el tiempo de exposición y la superficie de contacto. Los metales pueden favorecer el desarrollo de alteraciones neurológicas o renales crónicas. Dependiendo de la gravedad, el tratamiento va desde un lavado con suero fisiológico hasta injertos en la piel. En los casos más graves, puede producir la muerte.
¿Por qué es tan corrosivo?
Los niveles de pH miden la acidez o la alcalinidad de las aguas. En una que va del 1 al 14, el barro rojo se aproximó a 13 los primeros días aunque según los últimos análisis, ha ido bajando a 9. El pH neutro, como el del agua, es 7, y el de la piel humana oscila entre 4,5 y 5,9, por lo que el barro rojo resulta muy corrosivo. Los niveles de pH muy altos son incompatibles con la vida mientras que entre 6 y 8 se considerarían normales.
¿Cuánto tiempo tardará en limpiarse?
Las autoridades estiman que al menos necesitarán un año para recoger el barro rojo aunque las consecuencias medioambientales pueden prolongarse durante más tiempo, sobre todo porque el vertido ha llegado ya Danubio, uno de los más grandes ríos de Europa.
¿Cuáles serán las consecuencias ambientales?
El elevado efecto corrosivo del lodo afecta a los a los suelos y a los cauces de los ríos, provocando daños en los cultivos, la flora y la fauna de la zona. En el primer río afectado, el Marcal, han muerto todos los peces aunque la bajada del pH de 13 a 9 parece indicar que el desastre ecológico será grave pero no tanto como se estimó el lunes. Además, es probable que las aguas subterráneas no vayan a resultar afectadas, según informaron el jueves algunos grupos ecologistas.
¿Podría haberse evitado?
Probablemente sí. Una de las medidas más eficaces para evitar este tipo de vertidos de barro rojo es reducir su acumulación.
¿Puede ocurrir un accidente similar en España?
Sí, y de hecho nuestro país cuenta con un triste antecedente: la catástrofe ambiental en Aznalcóllar de 1998.
En España existen cientos de balsas con residuos que pueden considerarse peligrosos aunque muchas de ellas son de muy pequeño tamaño. Aunque no existe una cifra oficial, en 1999 había más de 743, según estimaciones de WWF. Además, la mayor parte cumple las normas de seguridad y contención y cuenta con planes de emergencia adecuados. Sin embargo, las organizaciones ecologistas han denunciado en los últimos años las precarias instalaciones de algunas de ellas, con el consiguiente riesgo de que se produzca un vertido.
En 1998, la rotura de una balsa de pirita de Aznalcóllar provocó un vertido de seis millones de metros cúbicos de residuos en el río Guadiamar. Doce años después, la zona se ha recuperado en gran parte aunque los ecologistas denuncian que la contaminación por metales pesados continúa en la zona y en las tierras afectadas no se puede cultivar.




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